La cena no necesita ser perfecta. Tiene que ser suficiente, sencilla y compatible con el cansancio del final del día.

Ten bases preparadas

Arroz, pasta, huevo, verduras lavadas o legumbres cocidas permiten montar platos rápidos sin empezar de cero.

Usa combinaciones

Una proteína, una verdura y un hidrato sencillo suelen resolver la mayoría de noches.

Repite sin culpa

Las familias reales repiten platos. Tener cinco cenas comodín puede ser más útil que buscar recetas nuevas a diario.